13 de febrero, 2026

Más datos abiertos sobre insectos: Los odonatos llegan al SiB Colombia

El Grupo Colombiano de Odonatología publicó la lista de referencia de libélulas y caballitos del diablo.

Los insectos son uno de los grupos más diversos, teniendo aproximadamente un millón de especies descritas y un estimado de más de cinco millones de especies, la mayoría de las cuales aún está por descubrir (Stork, 2018). Esto significa que los insectos cumplen roles fundamentales y lideran procesos ecológicos clave para el bienestar de los ecosistemas del planeta. Entre ellos, las libélulas y caballitos del diablo (orden odonata) son particularmente importantes como controladores biológicos que regulan las poblaciones de otros insectos. Por lo tanto, su presencia en cuerpos de agua y ecosistemas terrestres asociados a fuentes hídricas es una señal de que esos lugares se encuentran en buen estado de conservación.

Teniendo en cuenta la importancia de contar con datos abiertos de este grupo de insectos, el pasado 5 de diciembre de 2025, el Grupo Colombiano de Odonatología publicó la Lista de Libélulas y Caballitos del Diablo (Insecta: Odonata) de Colombia. Este recurso incluye 544 especies de odonatos, a partir de un consolidado de literatura científica y colecciones biológicas, y funciona como una lista de referencia de este orden de insectos en el país. Además, el Grupo Colombiano de Odonatología se unió a la red de socios publicadores del SiB Colombia, contribuyendo a la publicación de datos de acceso abierto sobre biodiversidad.

Para resaltar la importancia de esta nueva contribución, el equipo coordinador del SiB Colombia tuvo la oportunidad de entrevistar a Jenilee Montes Fontalvo, investigadora del Instituto Humboldt e integrante del Grupo Colombiano de Odonatología. A partir de sus amplios conocimientos en el estudio de odonatos y conservación de insectos, Jenilee comparte su experiencia en relación a la importancia ecológica de este grupo, el trabajo con comunidades, el proceso de investigación detrás de la construcción de una lista de especies y el trabajo con comunidades.

La importancia de los insectos y el nacimiento del Grupo Colombiano de Odonatología

En todos sus años de dedicación como entomóloga —científica especializado en el estudio de los insectos—, Jenilee ha evidenciado el papel que cumplen las libélulas y caballitos del diablo en sus ecosistemas:

“Los odonatos son el tecnicismo o el nombre técnico, científico, de las conocidas libélulas o caballitos del diablo. Las libélulas son insectos acuáticos, tienen su ciclo de vida en el agua. Son insectos depredadores, lo cual hace que tengan un rol ecológico de control poblacional de otros grupos de insectos; es decir, ellos comen otros grupos de insectos y mantienen su número de individuos estables. Tienen un ciclo de vida superextraño y superimportante, ya que pueden darnos pistas sobre el estado de conservación de los cuerpos de agua. Los insectos viven en diferentes tipos de cuerpos de agua como charcas, ríos y cascadas. Dependiendo de las especies que se pueden observar en esos cuerpos de agua, es posible establecer una idea del estado de salud de estos ecosistemas.”

En adición a esto, la pasión compartida por el estudio de un grupo particular de seres vivos es uno de los principales motivos por el que los científicos se unen para trabajar juntos con un objetivo en común. Este es el caso del nuevo integrante de la red de socios publicadores del SiB Colombia:

“El Grupo Colombiano de Odonatología es un equipo; es decir, somos investigadores de libélulas que llevamos años trabajando con libélulas. Nuestro grupo se creó recientemente para hacer el último checklist, el inventario de la diversidad de libélulas de Colombia. Ese inventario se publicó en el 2024 y es el insumo más importante de la lista publicada en el SiB Colombia. Somos, más o menos, entre 17 personas, investigadores de Colombia, de diferentes entidades e instituciones. Por ejemplo, la Universidad de Antioquia, la Universidad de los Andes, colegas que están haciendo posgrados en México y Argentina, pero todos colombianos. Ya llevamos varios años trabajando en ecología, taxonomía y conservación de libélulas. Creamos el grupo con la necesidad de trabajar juntos, por la necesidad de trabajar juntos en un grupo de organismos que no tenía muchos investigadores trabajando en el tema. Entonces, creamos ese grupo para trabajar en conjunto, hacernos preguntas científicas y trabajar en conservación de libélulas.”

El proceso de construcción de la lista de libélulas y caballitos del diablo

La identificación de las especies que se pueden encontrar en un país implica un proceso asiduo de recopilación de fuentes e investigación, con el objetivo de asegurar la precisión y veracidad de los datos. En palabras de una de las encargadas de esta recopilación:

“El proceso de construcción de la lista se hizo a través de la compilación de información, tanto primaria como secundaria a través de literatura. Se revisó toda la literatura asociada y existente sobre las libélulas del país. Y también se revisaron ejemplares de las colecciones más importantes del país, como la de la Universidad de Antioquia, que es una de las más grandes, y la de la Universidad de los Andes, que también tiene una muy buena colección. Se revisaron colecciones también pequeñas, todas las que tenían información y registros de odonatos. Algo muy importante es que estuvimos todos los odonatólogos reconocidos en este momento trabajando en la lista. En la publicación compilamos la diversidad de especies, la endemicidad y la categoría de amenaza. Esto es una parte que también se complementa con el checklist, fue publicado en el 2024, donde se encuentra otra información, como la historia de la odonatología en Colombia, cómo están las las colecciones biológicas y también si las larvas de estas especies están escritas.”

Los retos de hacer ciencia con comunidades locales

El trabajo de un biólogo implica sortear una serie de desafíos por la complejidad que supone el estudio de la biodiversidad. Entre los retos más importantes, está la comunicación efectiva para el trabajo conjunto con las comunidades que conviven diariamente con las especies y tienen un amplio conocimiento de los procesos naturales que se llevan a cabo en sus ecosistemas. Jenilee comparte una de sus experiencias relacionadas:

“En los estudios de conservación, de taxonomía, de los inventarios que hemos estado haciendo, nos encontramos con casos muy curiosos que nos recuerdan la importancia de, como científicos, estar abiertos a las necesidades reales de las comunidades en el campo en donde trabajamos. Hace poco fui con un grupo de investigadores a hacer un inventario de libélulas en Guainía, en Inírida, lo que implicaba trabajar con la comunidad indígena Puinave. Nuestro objetivo era hacer un monitoreo de libélulas en los cuerpos de agua de allá. En el proceso, nos encontramos que la comunidad indígena no hablaba español, sino que hablaban puinave; entonces, tuvimos que reflexionar para redirigir nuestra investigación porque nosotros hablábamos de un biomonitoreo de libélulas con unos nombres que no significaba nada para ellos. Estábamos nombrando las especies en latín y para ellos esas palabras no significaban nada. Por lo tanto, esa misma comunidad nos comentó que no tenían un nombre particular para esas especies, así que hicimos un ejercicio de creación de nombres en Puinave para las libélulas que tiene la comunidad.

Fue una experiencia enriquecedora porque ese no era nuestro objetivo principal, pero es esencial tener la mente abierta para redirigir una pregunta de investigación, teniendo en cuenta la información que tienen las comunidades sobre el grupo que nosotros trabajamos. Es importante que la información científica que estamos generando los taxónomos o los biólogos en entomología y en otros grupos salgan de esa restricción de un artículo científico; por supuesto que son importantes y valiosos, pero sabemos que no todo el público puede acceder a ellos. Por eso, es importante publicar los datos que estamos generando en sistemas de acceso abierto como el SiB Colombia, ya que permiten que los datos sean asequibles y se puedan usar para fines prácticos.”

En este escenario de cooperación y trabajo colaborativo, desde el equipo coordinador del SiB Colombia, invitamos a todas las entidades que recolectan datos sobre biodiversidad a seguir el ejemplo del Grupo Colombiano de Odonatología para unirse a la red del SiB Colombia como socios publicadores. De esta manera, continuaremos fortaleciendo las bases de datos existentes sobre nuestra biodiversidad y podremos aportar activamente a la construcción de herramientas fundamentales, como los planes de conservación, para garantizar la protección y bienestar de nuestro patrimonio natural.

Referencias

Stork, N. E. (2018). How many species of insects and other terrestrial arthropods are there on Earth?. Annual review of entomology, 63(2018), 31-45. Disponible en: https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-ento-020117-043348/?crawler=true